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¿Practica tu agencia el principio de la persuasión?.

6/11/2017. Categoría: Sin categoría

Persuasión: atraer al público, provocar su asombro y lograr que pase a la acción

Nadie está a salvo. Si piensas que eres de los que no les afecta la publicidad por el mero hecho de ser un profesional del sector y saber cómo se construye un mensaje persuasivo, mal vamos. La neurociencia en general y el neuromarketing en particular son disciplinas que desde hace ya años se dedican a analizan cada movimiento de nuestro cerebro cuando se expone a algún impacto comunicativo-persuasivo. Todo pasa por el subconsciente. En más de la mitad de las ocasiones, no somos conscientes de que algo está “persuadiéndonos”.

La persuasión no es mala. De hecho creemos que es algo intrínseco a toda actividad comunicativa; cuando desde Símbolo Gráfico construimos un stand para una feria queremos persuadir a nuestro público para que se pare ante nosotros. Si trabajamos en el diseño gráfico de un folleto comercial, queremos persuadir a nuestros clientes para que se detengan a ver nuestros productos en cada una de nuestras páginas. Da igual el producto comunicativo en el que estemos trabajando; absolutamente todos deberían tener la finalidad de atraer al público, captar su atención y sugerirle que pase a la acción.

Este simple principio que rige la Publicidad y el marketing es muchas veces olvidado por las agencias a la hora de “construir ideas”, y un mensaje comunicativo que no esté elaborado desde el principio de la persuasión está abocado al más rotundo fracaso.

Creemos que la persuasión se sustenta en tres pilares:

Por un lado, persuadir es tener en cuenta el público al que me dirijo y tener un profundo conocimiento sobre él. Un conocimiento real de cuáles son sus verdaderas necesidades y trabajar para cubrirlas. Persuadir es querer ayudar sinceramente a nuestros clientes. Pensar en ellos, ponernos en su piel, imaginarnos qué sentiría cuando se relacione con mi producto comunicativo…

La persuasión también es conocerme a mi mismo como agencia; saber quién soy, qué limites tengo y cuáles son mis puntos fuertes. En definitiva, para ser persuasivo debo trabajar respetando mi misión, mi visión y mis valores. Si lo queremos aún más sencillo, podemos decir que ser persuasivo es también trabajar desde la honestidad y demostrar a nuestro cliente que puede confiar en nosotros porque sabemos lo que hacemos.

Por último, ser persuasivo es sentir la necesidad de sorprender y tener la vocación de asombrar al que interactúa con mi producto comunicativo. Querer entretenerle, participar de su   bienestar, hacerle reír, hacerle llorar o simplemente hacerle reflexionar. Cualquier cosa menos dejarle indiferente.

Nada nuevo; Aristóteles resumía estos tres aspectos sobre la persuasión a través de su magistral fórmula: Ethos (la credibilidad del que comunica. En nuestro caso nuestra agencia), Pathos (La vinculación y el conocimiento sobre la audiencia a la que me dirijo; empresas o gran público) y Logos (El mensaje/producto comunicativo que finalmente elaboro teniendo en cuanta a Ethos y a Pathos.

Para terminar queremos dejar claro que los principios de la persuasión son fáciles de entender pero complicado de llevar a cabo. Incluso desde nuestros 18 años de experiencia, en ocasiones tenemos que parar y preguntarnos: ¿Es esto lo que necesita nuestro cliente?. ¿Seremos capaces de crear asombro?.

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