La historia del merchandising: de los primeros souvenirs al marketing de hoy
Cuando hablamos de merchandising, solemos pensar en camisetas de conciertos, tazas con logos de marcas o bolígrafos corporativos. Pero esta práctica, tan presente en nuestras vidas y en cualquier estrategia de marketing moderna, tiene una historia mucho más larga y curiosa de lo que podrías imaginar.
Los Orígenes: Recuerdos, emblemas y propaganda
Aunque no se usaba el término “merchandising”, ya en la antigüedad existían objetos diseñados para transmitir un mensaje o recordar un evento.
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En el Antiguo Egipto, los amuletos y objetos decorativos se vendían en los mercados como recuerdo de peregrinaciones religiosas.
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En la Antigua Roma, se producían pequeñas figuras, utensilios o medallas para conmemorar eventos políticos, batallas o campañas electorales.
Pero fue en el siglo XVIII cuando empezaron a verse los primeros ejemplos de merchandising político moderno. Durante la campaña electoral de George Washington en 1789, se distribuyeron botones conmemorativos con su nombre: una forma temprana de conectar emocionalmente con los votantes a través de objetos.
Siglo XX: El boom del merchandising comercial
La revolución industrial permitió producir en masa y distribuir objetos promocionales a gran escala. Las empresas empezaron a ver el valor de colocar su marca en objetos útiles del día a día:
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En 1904, se fundó en EE.UU. la Asociación Internacional de Artículos Promocionales (hoy PPAI), profesionalizando el sector.
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Aparecen los primeros calendarios publicitarios, llaveros, bolígrafos y chapas, sobre todo en sectores como seguros, banca o alimentación.
Durante el auge del consumo masivo de los años 50 y 60, el merchandising se consolidó como herramienta clave del marketing. Las marcas lo utilizaban para fidelizar clientes y aumentar la visibilidad.
Cultura pop y merchandising emocional
La gran explosión llegó con el cine y la televisión:
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En los años 70, franquicias como Star Wars revolucionaron el sector vendiendo muñecos, camisetas, mochilas… y prácticamente cualquier objeto imaginable con sus personajes.
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El merchandising se convirtió en una fuente de ingresos tan importante como el propio producto original, marcando un antes y un después.
Hoy: Merchandising como experiencia y branding
Actualmente, el merchandising ha evolucionado muchísimo:
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Ya no se trata solo de regalar objetos con logo, sino de crear experiencias de marca memorables.
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Se utilizan productos sostenibles, personalizables y de diseño cuidado, alineados con los valores de la empresa.
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El merchandising corporativo no solo busca promoción, sino también generar pertenencia (por ejemplo, entre empleados) o reforzar campañas específicas.
Y en eventos, ferias o lanzamientos, sigue siendo un vehículo fundamental para conectar con el público de forma tangible.
¿Qué nos dice esta historia?
Que el merchandising no es solo un detalle más: es parte de nuestra cultura, de la comunicación y del branding. Ha pasado de ser propaganda rudimentaria a convertirse en una herramienta estratégica que une diseño, emociones y marketing.
¿Tu empresa está aprovechando todo su potencial?



