Tu imagen corporativa vale más que 1.000 palabras

Qué es

La imagen corporativa tiene mucho que ver con esa frase que dijo una vez Oscar Wilde y que casi todas las empresas relacionadas con el diseño y la impresión han tomado como presentación de sí mismos. Decía algo así como que

No hay segundas oportunidades para causar una primera impresión

Parece obvio, pero es una realidad.

Del término etimológico ‘retrato’ y ‘cuerpo’, la imagen corporativa vendría a ser la representación que se tiene de un cuerpo, es decir, de una entidad o empresa.

El primer paso a seguir es percatarte de que además de existir físicamente como entidad, tienes que convertirte en real en la mentalidad de quienes sean potenciales clientes. O sino, no vas a obtener beneficios. Lo esencial es tener una estrategia comunicativa que te permita llegar a todos.

Tiene que existir una coherencia de la empresa y todo lo que nos identifica con ella. Al final se trata de imprimir tus valores, tu esencia. A esto habría que sumarle que la gente pueda darle un uso práctico a los artículos relacionados con ella. El envase es lo primordial, es lo que hará que tomen la alternativa de cogerlo o no. De llevarlo consigo, de hacerlo suyo. 

Lo que está personalizado es lo que hace que el cliente no solo se identifique con tu empresa, sino también con tus valores.

No obstante, es la calidad lo que hace que nuestro cliente tenga buena imagen de nosotros. Esto es, si el producto no dura o se rompe, deja a tu marca en mal lugar. Para que sea corporativo tiene que darse una homogeneidad entre todos los productos que escojamos para que nos representen.

Tu imagen corporativa te diferenciará de otra que ofrezca productos parecidos. He ahí el quid de la cuestión. Si usas todos los medios que estén a tu alcance, mientras más variedad tengas de productos, más fácil será llegar a más clientes.

Cómo crearla

Antes de llegar al producto corporativo, ya tendrás un recorrido hecho previamente. El enfrentarte a la ‘manera’ en la que llegas a tus clientes con los ‘obsequios’ corporativos también hará que te replantees cuestiones que ya considerabas sólidas.

Lo más importante de la imagen corporativa es que tiene que apelar a las sensaciones. Se produce una asociación de tus acciones, de lo que representas como entidad y la imagen ‘formada’ que tienen o pueden llegar a tener los clientes de ti.

Se recurre a la ‘bondad’ de la empresa, que no es otra cosa que el agradecimiento al cliente por estar ahí y creer en nosotros. Por eso es importante que gratifiquemos a aquellos que están ahí, que han creído en nosotros o creerán en nuestro trabajo en algún momento.

Por qué es importante

Hay que crear identidad como empresa. No es qué saben otros sobre nuestra empresa, sino qué impresión tienen sobre ella, qué lectura hacen de ella. Indirectamente, todos aquellos en los que caiga uno de nuestros regalos corporativos se convierten en colaboradores.

Al final, la imagen no deja de ser la representación de algo, lo que queda de tu empresa cuando tú no estás. He ahí la urgencia de crearle esa necesidad.

Por eso:

  • Es relevante ser atractivo en el producto, hacerse reconocible en el mercado.
  • Crea tu propia armonía.
  • Convence con tus productos de que llevar tu marca consigo es la mejor idea.